Ley del contraste.
Comencemos esta ley analizándola desde un punto de
vista psicológico. Como lo habíamos mencionado anteriormente, nuestro cerebro
esta lleno de mecanismos e interconexiones que le facilitan el trabajo de
pensar. Habíamos dicho que pensar ocupaba un mínimo de funciones de nuestro
cerebro si lo comparábamos con la cantidad total, incluso hacíamos una
comparación bastante subjetiva pero pintoresca; nuestro cerebro es bastante flojo.
Pudiésemos decir entonces que la toma de decisiones es un acto
que requiere profundo análisis, que nuestro cerebro realmente esta trabajando
frente a estos procesos. Pues sorpresivamente esto no siempre es así. Si se
presentan situaciones no familiares para tomar decisiones, nuestra mente tiene
que encontrar un punto de referencia y comparar, es decir hacer contraste para
luego emitir un resultado o un juicio y tomar el que le pareció el correcto.
En otras palabras, nuestra mente no puede procesar
fácilmente cosas que no le son familiares , por eso para resolver la situación,
toma atajos, mecaniza, automatiza buscando modelos opuestos que se parezcan al
caso que se le esta presentando para tomarlos como referencia, comparar y luego
tomar las decisiones.
Y no solamente con pensamientos, nuestra mente
percibe el mundo por contraste a través de nuestros sentidos. Si ud toma tres
envaces, uno con agua caliente, digamos 45 grados centígrados, otro con agua
fría, digamos 18 grados centígrados y uno con agua tibia, unos 30 grados, si
metemos una mano en el agua fría y otra en el agua caliente y la dejamos por un
minuto, al sacar la mano del agua caliente y meterla en el agua
tibia, sentiremos que el agua tibia esta fría, y si sacamos la mano del agua
fría y la metemos en agua tibia, la sentiremos caliente, siendo la misma agua tibia.